Para zafar al menos hoy,
te enamoras, de
esa guitarra que tocas
y así caer por
escaleras de delirios
creando, creyendo
que el mundo ya es como es
inimaginable
estado de sobriedad,
las neuronas
amordazadas por sanguijuelas
que abducen
sustancias de la mente
Puñaladas de un
mañana cronometrado
Apuntes de un
sonido sin terminar
y así caen alas sin
cuerpos,
hundidos por miles
de kilos de polvo
blanco y
amarillento.
En su solitaria habitación,
el alma
empedernida en
desaparecer
se hace añicos y
la sociedad,
ríe a carcajadas
en su funeral.
Tardes más tarde,
todos bailaran
regocijados,
en banquetes para
pocos
con veneno en la
piel y sombras radioactivas
en tu sillón aguardan las
cuerdas,
que se desafinan a
tu espera
ellas también
quieren oír
ese sonido por
terminar.
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