martes, 29 de octubre de 2013

Tanguito criollo

Hacia alla va la carroza,
Pereza y paciencia,
Pa’ que’l chanchero no la sienta,
Contrabando y escaramuza.

La milonga espera el próximo tango
El tren de las 16 llega con retraso
Todos en el bar lo esperamos con ansias
Hacia aca viene en el un tanguero empolvado
De festicholas, parrandas y corpiños
De esos que lo dejan a uno boquiabierto.

Al llegar al lugar,
Bien sabido tiene el,
Que en la milonga,
Ni caretas ni recetas,

Un par de agallas hay que tener,
Y los pies bien alineados
Para bailar al compas,
Bien arrimado a su minusa

Con emociones a flor de piel
 Y miradas que atraviesan
Como el filo de un bandoneón
Que derrama lagrimas y melodías
Sabe que aquí no hay,
Palabras para despues

El pequeño Tom

Mira si empieza a llover tenemos capucha y no nos mojamos asique nos podemos quedar a jugar acá, hay una babosa y los caracoles les gusta la lluvia porque ellos también salen, y te pones a cantar que llueva que llueva la vieja esta en la cueva,  los pajaritos cantan la vieja se levanta, y te imaginas a la vieja con una verruga no se porque, capaz es una vieja bruja, pero vos te la imaginas y te imaginas el colchón porque en una parte habla de una chaparrón, asique mejor quedarnos abajo de la lluvia hasta que la tía Yoli nos vea, la tía Yoli nos va a retar y su voz es fuerte cuando nos reta y nos da un poco de miedo pero después se le pasa y nos hace torta frita, y mi hermana se quiere volver antes de que pasen los días que vinimos a la casa de la tía Yoli.

Imagínate ser chiquito siempre, te levantas como a las once cuando no tenes más sueño y te acordas todo lo que soñaste y tu mama te prepara una choco y vos desayunas vainillas mojadas en los grumos, mientras pensas en un cohete que había en tu sueño y te imaginas armar un avión de papel y mucha cinta para revolearlo por el pasillo y vuela un montón, después te aburrís un poco y te vas a jugar con los autitos a una carrera que ya la corriste un montón de veces pero que te divierte porque siempre gana el que vos querés y no te haces problema por nada.

Y cuando iba a primer grado iba a la casa de Tino a jugar, y el papa nos hacia la leche batida y había dos perros que siempre nos acompañaban, éramos traviesos, curioseábamos cada rincón, y cuando mi mama me venia a buscar Tino le pedía que porfa venga mas tarde y mi mama venia y Tino le decía de vuelta que porfa venga mas tarde y mi mama accedía, no se porque pero volvía mas tarde y ahí si, ahí me tenia que subir y Tino corría atrás del auto como una cuadra hasta la carnicería que quedaba a la vuelta, y gritaba para que me quede y después se veía su figura cada vez mas chiquita.Y después no lo vi mucho a Tino.


Cuando vamos a la casa de la tía Yoli tiene una pelo pincho, la tía es buena y esta soltera, asique nos compra todos los gustos, ella dice que algo de mal cría pero para mi le gusta estar con nosotros, porque compra latita de coca para mi hermana y latita de sprite para mi, y nos espera, las latitas en el congelador, y nos da el control para que pongamos lo que se nos antoja, la tía es linda para mi, se pone su vestido a lunares y me hace acordar a la luna, y nos lleva en su auto que se abre el techo, es medio viejo pero el techo se abre y vamos con mi hermana comiendo helado y sacando la cabeza, viento fresco y helado te hace doler los dientes pero igual siempre lo hacemos, lo mejor es cuando volvemos que la tía nos deja saltar en su cama que es re vieja y tiene resortes entonces saltamos un montón y ella se duerme en el otro cuarto donde hay un cristo que me da miedo entonces mejor dormir en el cuarto de tía Yoli con mi hermana. 

En la casa del abuelo hay una jaula pero no tiene pájaro, y en el garage me dan ganas de ver todo, la abuela dice que mas de dos huevos fritos no me puedo comer pero a mi me dan ganas de comer todo huevo frito, pero dicen que soy chiquito entonces después me dicen que tengo que tender la cama porque soy grande pero para huevo frito soy chico, eso no lo entiendo pero los grandes siempre dicen que los chicos comen primero y nos sirven las papas fritas y ellos comen después porque son los grandes, y los nenes tenemos que dormir temprano. 

Mira si ahora que estamos en la playa me pierdo, agarro mi balde y la pala y me voy a hacer un castillo a la playa de al lado, capaz que mi papa no se da cuenta porque esta dormido, mi mama si se va a dar cuenta, capaz que llego, que no me agarran y si me agarran alguien me va a llevar. 

Andar sin rueditas esta buenísimo, pero lo que mas quiero es bajar a la calle, todavía no me dejan pero se que pronto voy a manejar por todas partes, es difícil andar siempre por la vereda en la misma manzana, hay que descubrir las aventuras, imagínate todas las cosas que deben pasar acá la vuelta, si una vez que pase en el auto vi que había unos perros que toreaban a no se quien, y cuando pasa el hombre del carro de basura seguro le torean y hay lio, y si estoy en la manzana no lo veo y lo quiero ver.  

Cuando escucho ese ruido me voy adentro y me tapo con la cortina, le tengo miedo mas miedo que al viejo de la basura que anda en tractor y siempre le dice a mi mama que nos va a llevar a mis hermanas y a mi para darle comida a los chanchos, y los chanchos se comen todo, latas, nenes, todo, imagínate y encima el viejo ese te lleva, yo no quiero ir pero me da mas miedo la barredora, eso si, cuando escucho me quedo adentro atrás de la cortina porque me da miedo, mas miedo que la loca Bianchi.  

Teníamos un perro que se perdió, y algunos decían que lo robaron, nos pusimos triste porque el perrito lo queríamos y se llamaba Bartolo, y un día mi papa vino y dijo que Bartolo lo encontró en la ruta en un camión, y al final Bartolo mordió a mi hermana y no era Bartolo asique mi papa lo devolvió y seguimos esperando al viejo Bartolo, estará volando. 

Mi tia Gra en el campo tiene un montón de perros y el tío Juan es gringo y anda con algo en la boca como un pasto y yo también me pongo uno para parecer del campo, pero no se porque lo hacen lo muerdo y le sale gusto verde, pero igual me la banco porque estamos en el campo, y hay un montón de perros y galpones para jugar con herramientas, pero mis primos me cuidan que no me mande ninguna, un día estaba jugando a prender fuego todo y mi primo me dijo si jugas con fuego te vas a hacer pichi en la cama, y al otro día era mi cumpleaños y amanecí con todo el calzoncillo azul y era celeste, llorando y mi tío me decía que mi primo me aviso.


Cuando vamos al campo no se mi hermana se quiere volver antes y vamos tres días nomas pero ella tiene miedo a la noche porque el campo es lejos de la ciudad y debe pensar en la luz de la esquina y su almuada de la cama y mi mama, capaz por eso se quiere volver y empieza a decir que llamen por teléfono que la vengan a buscar y al final yo también me termino volviendo porque sino solo me aburro al otro día. 

jueves, 3 de octubre de 2013

La muerte. ¿Qué es?

Es una parte bella de la vida. Es el cierre de tu película.
La muerte no es sino una actitud y una forma de darle la espalda a esta señora es la vida en plenitud, el ser en su máxima y sublime expresión.
La apatía es condescendiente de la doña, esa que nos lleva a encontrarnos en un rincón, buscando aire puro en un mundo repleto de hollín y extrañas sombras.
Cada minuto es un minuto menos, pronunciaba allá por los 70’ una lisérgica banda, de esas que gritaban verdades. Cada segundo que corre de vida es un segundo que nos acercamos a la parca, cada renglón que redacte es el asesino del siguiente renglón, y así podría pasar la eternidad de mis textos totalmente consciente que me restará uno menos, entonces si cada minuto es uno menos, morimos a diario.
La vida es un gran reloj de arena que la enfermera de nuestro parto da vuelta al nacer, y allí comienza a correr el tiempo, infinito enemigo de soñadores y poetas frustrados.
Entonces que mejor que vivir con una sonrisa pintada, una energía que apabulle a cada grano de arena que caiga por ese bendito reloj.
Es así que estaría afirmando que la muerte vive en la alcoba de casa, porque cada día estamos un poco mas cerca de San Martin al fondo, porque cada pucho prendido, es un puchito menos de vida nene, diría la abuela.
De tal manera, nos convertimos poco a poco en seres conscientes de nuestra realidad irreversible, por lo que automatizamos los pensamientos para olvidar eso que nos hace daño, tapamos con grandes pedazos de metal nuestros baches mentales, y muchas veces cuando algo nos es desfavorable lo analizamos, y lo comprendemos, pero por alguna extraña razón tiempo después, solemos cometer los mismos errores, es en ese instante cuando conocemos la experiencia y la aceptación de los errores ajenos.   
En ocasiones el ser humano se vuelve autodestructivo consigo mismo, conoce su adicción y la potencia al máximo, como una distorsión del sonido que nunca acabará, en una carrera por abrazarse a objetos sin sentido alguno.
Somos nosotros mismos quienes apretamos el gatillo de la verdad.
Existe una cortina de humo delante de nuestros ojos y para quitarla de allí debemos movernos por un camino extraño de amaneceres distintos, que nos plantea situaciones y desafíos a cada momento.
Viajes donde al despertar muchas cosas cambian, son esos momentos que nos dejan un bello aprendizaje.
De esta manera logramos convertirnos en seres que se distraen, que logran su cometido de tener momentos a solas con nosotros mismos, de observar el mundo y analizarlo todo, de abstraernos y regresar.
Podemos ser los que den cierre a la obra o los que dirijan desde un palco.
Al fin y al cabo, ser sin miedo, sin represión a nosotros mismos.
Sintiendo cierta inseguridad en algún momento, pero en total armonía y conciencia de ser nosotros los artífices de nuestra propia vida y decidir nuestro destino.
Quizás al momento de ver ese pequeño resumen con imágenes de nuestra vida entera, segundos antes de dar un paso al frente, de caminar hacia la inmensa luz, nos sintamos muy a gusto con nosotros mismos y le demos vuelta al reloj para volver a empezar, y volver a empezar y volver a empezar.