jueves, 14 de diciembre de 2017

Ser eterno

Mi mente viaja, no necesita tiketes aéreos

mi alma espera, el momento de ser alguien

el sol no sale hasta medio día, y pronto se va

a otra tierra, donde no llegan pensamientos livianos.

La poesía ajena no puedes hacerla propia, 

como las plumas de otra ave, no pueden teñir tu caparazón

tu inminente error puede cambiar el sentido de las agujas

el espejo interior lleva años partido en miles de pedazos

astillas de tu conciencia y tu pasado

astillas que se entierran en tus entrañas y jamas serán desgarradas

huye! huye mientras puedas correr, o arrastrarte.

pues el rio viene sonando a piedras y cascadas, 

huye que el tiempo ya no tiene precio, 

se agota el aire 

huye ! pronto serás tan débil como una rama partida del árbol seco,

pronto, todo lo que eras se habrá vencido.

en un abrir y cerrar de ojos, quedaras ante la inmensidad de tu ser.

en un chasquido, abras cerrado la puerta del corazón.

y ahí sera tu y tu espíritu volando, sintiendo, perdiendo toda la liviandad.

sin editores que recorten tu vida, sin filtros que la hagan mas bella..

serás tu, la compañía de un silencio abismal.

será un ser el que te acompañe hasta la salida, sin retorno.


sin estrellas el cielo oscuro, 

sin la luna, 

aquella que tantas noches te acompaño.

Brillo en el aire.

El, estaba en una encrucijada,
ella, le ayudo a salir del laberinto,
se vieron una mañana, imaginando que podía ser
en cada muñeca había colores.

Ataron lazos que jamas se cortarían,
la marea destrozo los muelles.
no volvió, tan pronto ella había zarpado hacia el viejo y anclado continente
no tenia claro si la capital era Berlín o Munich, pero iba igual.

El amor se escurría, como agua entre las manos
el tiempo voló, como si los instantes fueran años.
El, cautivo de sus palabras, 
ella, libre y con ansias de volar. 

Partió el artista que había en el.
se alejó en el tiempo, entra las sombras de la noche,
la montaña le susurraba al oído, 
la canción de los vientos y el mar.

Olvidaron todo por un momento, se vieron reflejados en el río.
nada de lo que sentían importaba ahora.
unas leves gotas se soltaron de las nubes
iban cayendo, aros de agua hacia el suelo.

el, sintió que debía volver
ardia por dentro
las ruedas de aquella carreta estancada.
espero el momento y cargo sus acordes en una maleta.

al llegar, la montaña y la selva temblaron.
cantaron al son del amanecer.
y una vez allí, sabia que no estaba para chapotear en el agua.
busco en cada calle, cada recóndito sitio.

no encontró, más que el aroma de su perfume.
el tiempo, borro las heridas y las hizo ausencia.
se vio solo frente al mar,
respiro profundo,

dio media vuelta, 
y camino hacia su tierra.