jueves, 14 de diciembre de 2017

Brillo en el aire.

El, estaba en una encrucijada,
ella, le ayudo a salir del laberinto,
se vieron una mañana, imaginando que podía ser
en cada muñeca había colores.

Ataron lazos que jamas se cortarían,
la marea destrozo los muelles.
no volvió, tan pronto ella había zarpado hacia el viejo y anclado continente
no tenia claro si la capital era Berlín o Munich, pero iba igual.

El amor se escurría, como agua entre las manos
el tiempo voló, como si los instantes fueran años.
El, cautivo de sus palabras, 
ella, libre y con ansias de volar. 

Partió el artista que había en el.
se alejó en el tiempo, entra las sombras de la noche,
la montaña le susurraba al oído, 
la canción de los vientos y el mar.

Olvidaron todo por un momento, se vieron reflejados en el río.
nada de lo que sentían importaba ahora.
unas leves gotas se soltaron de las nubes
iban cayendo, aros de agua hacia el suelo.

el, sintió que debía volver
ardia por dentro
las ruedas de aquella carreta estancada.
espero el momento y cargo sus acordes en una maleta.

al llegar, la montaña y la selva temblaron.
cantaron al son del amanecer.
y una vez allí, sabia que no estaba para chapotear en el agua.
busco en cada calle, cada recóndito sitio.

no encontró, más que el aroma de su perfume.
el tiempo, borro las heridas y las hizo ausencia.
se vio solo frente al mar,
respiro profundo,

dio media vuelta, 
y camino hacia su tierra.

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