Los caminos se abrieron,
como raíces de la verde planta
que crece en mi jardín,
algunos tomarán vuelos fugaces
otros silbando bajito al ras del suelo
penetraran lagunas y ríos de la América.
El cielo azul sobre nuestros pensamientos se posa,
la realidad es ajena a toda imaginación.
En el sendero encontraremos primos desconocidos,
historias de locos sin cordura alguna..
El andar tranquilo de pueblo,
rumbita soleada en la mañana
puede observar mi recorrido preparado por el destino
aguardando que sean las doce para partir
¿Cuando me iré? es lo que mi alma quiere saber,
son los últimos esfuerzos, después queda un mundo por conocer
y el horizonte allá a lo lejos, en la esquina del dolor
arrinconado contra el sol
aguarda por mi ser, mi alma, mi todo.
hacia allá me dirijo
con las ideas tan claras como el rió,
que empapa las costas del camino,
alimentando viajeros sin brújula,
hambrientos de aventuras,
vividores del saber.