jueves, 7 de marzo de 2013

Editorial - El por que de las cosas

Cuando era un niño, un cachorro dando mis primeros pasos por tierras habitadas comenzaron a movilizarme una cantidad infinita de inquietudes acerca del día y la noche, antes me encontraba apartado en el vientre materno donde todo era mi mundo.
Ya formando parte de este globo acuático comencé a cuestionarme toda clase de interrogantes. 

Transmití así mi inquietud a las personas mayores que se encontraban a mi alrededor, no sabían ellos que se encontrarían con un ser totalmente desnutrido de respuestas interesado en las razones de por qué el planeta se movía y por que las hormigas eran hormigas y no elefantes.
Tan insistente fue mi accionar que en determinado momento mi madre me explico que no podía conocer el porqué de todas las cuestiones.
Así genero una gran incertidumbre en mi ser, que hambriento de saber continuaba cuestionando y consultando todo a mi alrededor como mi infancia. 

Muchos retoños crecieron formulando una y otra vez esta cuestión.
¿Por qué? Y al segundo de obtenida la respuesta formularían nuevamente el cuestionario, casi como derribando un juego de domino.
Aquí me encuentro ahora pensando el por qué de esta revista, este objetivo que no alcanza a mirar el horizonte aún, pero que tiene la certeza de caminar paso a paso, observando su huella y de brazos abiertos para recibir a cualquier alma que desee unir fuerzas o quizás, traer respuestas.
El portazo es un punto de encuentro de mentes agobiadas por realidades y ficciones, aquí yace un nuevo ladrillo para el saber.
Todo aquel que desee traer respuestas a los porque, como, cuando y donde de este globo andante será uno más que pegue el portazo, que rompa con la estela de la actualidad polarizada por medios de comunicación, que en lugar de acercarnos terminan por atraparnos dentro de sus redes y jamás permitirán el encuentro y la libertad de ser, de patear una puerta hasta demolerla.
Es por eso que, aquí me he sentado a esperar el por qué de tu acercamiento, porque vivir no es otra cosa que arder en preguntas, como decía un loco surrealista Antonin Artaud, aunque no traigas una respuesta.

Porque sabemos también que no todos desean encontrar soluciones sino que simplemente la respuesta del hombre sea su propia locura y el encuentro frente a frente con seres deseosos de pegar algún portazo.x

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