sábado, 30 de noviembre de 2013

Bares de antaño

Buenos aires no es,
ni loca ni arrepentida,
es mas de lo que me han dicho,
aún mas que esos relatos de naufragios,
de barcos abandonados a la vera del viento
de antiguos extranjeros venidos del otro lado del charco,

Buenos aires no es,
la dicha tan esperada,
es cruel consigo misma,
y devastadora con los visitantes
porque sino no lo seria.
Es tango y remolino,

Una de faina y una de glamour,
Buenos aires es familia y abandono,
te desea y te consume,
ciudad de faroles olvidados,
de calles engalanadas por sospechas,

Buenos aires nunca existió,
solo fue imaginación de millares,
fue creada por fabuleros contadores de historias,
que crearon en el inconsciente colectivo
la idea de una ciudad perfecta,
repleta de luces y bares de noche entera

Buenos Aires no fue, sino otra que me engaño.
me han contado que alla se vive de verdad,
que los sentimientos los puede uno tocar,
y en los adoquines donde crece el verde yuyo,
allá por el barrio Santelmiano,
uno se encuentra con poetas de otro tiempo,
con un viejo que dibuja la vida,

De Buenos Aires no quedo nada,
revolcado por el piso lo han dejado,
al pobre pendejo, y un camarero
que pasaba por allí le replico,
que no existe la verdad,
Que aquí solo dan de tomar.

El producto de la estrafalaria insatisfacción



 Necesito quererte mas
Necesito creerme mas
Necesito sentir quien soy.

No necesito nada que no este dentro mío.
Necesito sentir que puedo volar,
Necesito reinventarme,

Necesito equivocarme,
Quiero aprender del equivocarme,
Necesito equivocarme mas,

Necesito vivir con menos que mas,
Necesito experiencias,
Necesito aventuras,

Necesito una cascada en el medio de la nada.
Necesito respirar aire de aquí y de allá.
Necesito pintar,
Necesito imaginar,

Necesito no apresurarme a tomar decisiones,
Necesito tomar decisiones.
Necesito replanteos,
Necesito parar once en cancha,

Necesito ideas que no vendan nada.


Nubes grises

Triste mi nostalgia,
del amor olvidado
de los besos abandonados
triste que te vas
triste que nos fuimos.

Triste el no verte,
triste el desencuentro,
triste la verdad,
mas triste la mentira.

Ante tanto estupor
el silencio nos ha abrazado ya,
triste en un rincón
por el olvido de los dos.

Triste que nos fuimos,
diluyendo entre el montón,
triste que no veo,
mas allá de un corazón.

Triste que no hayas sido,
para siempre mi inspiración
que te olvide, por alguna tonta razón
y como bien lo has dicho

El dolor es del alma,
pues ella es la que siente,
tu respiración en mi piel,
tu mirada posada sobre mis ojos.
Tu amanecer en la mañana soleada.

El adios

Casi me voy de tu ciudad
Buenos aires,
Porteñita de mi corazón
Sin sentir tus aromas
Jacaranda y lavanda
Espesura y delicadeza

Grande es tu saber,
nunca dejas de morir,
nunca dejas de matar,
para volver luego a renacer
en una primavera boreal,

Casi que no vuelvo,
del paraíso de viajar,
a tu hoguera pavimentada,
que me calcina la suela
me arrastra a tu infierno,
me rodea la ilusión.

Bella es tu alma,
ciudad de virreyes y malabares,
colonia Latina,
pueblo de barricadas y protestas,
oído de pobres y rufianes,
que en soledad te encuentras,
dejadme partir,
hacia mi mundo de Buenos Aires,
hacia mi ciudad interior

A mi jardín de paz.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Basura somos todos.

La basura va de Recoleta a Barracas, de Uruguay a Gualeguaychú, de China a Japón.
Progresamos, nos modernizamos como sociedades, nos tecnologizamos hasta para calentar una pava de agua, pero la basura sigue allí, se reproduce, y a cada paso que avanzamos, dejamos atrás un universo de desechos.
Esa misma basura que no aprendimos a reutilizar, es la que tapa nuestras bocacalles, la que en fin, inunda nuestras casas, porque depositarla debajo de la alfombra no significa que no exista mas, aunque estemos convencidos de esa corrupta ecuación.
Avanzamos en lo lindo, creamos sofisticados sistemas espaciales, pero jamás nos enseñaron a utilizar tres tachitos de basura para depositar orgánicos, plásticos y desechables.
Retrocedemos, agachamos la mirada social, el ojo critico y acido olvida todo eso, porque tenemos 3g en nuestros smartphones, gran paradoja que nuestros teléfonos son smart y nosotros simples mortales.
Los años pasan, es el mundo que le dejamos a nuestros hijos, y si nos quejamos, pues deberíamos hacerlo por nuestra actitud de no enfrentar lo que nos corresponde, de huir ante los problemas reales.
Súper conectados, estereotipados, viviendo bajo las leyes del capitalismo, olvidando que los bosques se consumen, el agua se derrocha, los recursos se malgastan y solo para explotar bolsillos de empresarios y explotar vidas humanas.
Mendigaremos mañana un mundo bello, pero el tiempo se diluye y mañana es hoy.
El cambio comienza por nosotros, tan filantrópicos, no comprendimos aún que el futuro no existe, solo hay un presente repleto de mentiras sobre verdades, y aunque nos duela en el alma, deberemos reciclar bastantes actitudes para volver a ser un mundo justo y equitativo.