sábado, 30 de noviembre de 2013

El adios

Casi me voy de tu ciudad
Buenos aires,
Porteñita de mi corazón
Sin sentir tus aromas
Jacaranda y lavanda
Espesura y delicadeza

Grande es tu saber,
nunca dejas de morir,
nunca dejas de matar,
para volver luego a renacer
en una primavera boreal,

Casi que no vuelvo,
del paraíso de viajar,
a tu hoguera pavimentada,
que me calcina la suela
me arrastra a tu infierno,
me rodea la ilusión.

Bella es tu alma,
ciudad de virreyes y malabares,
colonia Latina,
pueblo de barricadas y protestas,
oído de pobres y rufianes,
que en soledad te encuentras,
dejadme partir,
hacia mi mundo de Buenos Aires,
hacia mi ciudad interior

A mi jardín de paz.

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