jueves, 20 de febrero de 2014

De regreso a casa.

Deslizándome por el aire, con una caída suave, casi como una hoja cayendo en otoños porteños. Vuelvo a casa, a mi casa, la de todos.
El cielo es el mismo, cambia a cada instante, como la vida que me hace despertar cada día en un sueño distinto del momento anterior.
Un cambio perpetuo de instancias y aprendizajes.
El aroma al despertar en un regalo precioso, que no son días, son instantes, tiempos como estos jamás ha conocido el niño que llevo dentro.
Tiempos como aquellos, llevo guardados en mi interior. 
Saliendo de casa algún rato por la mañana para ver el sol.
Oyendo el sonido de las aves y los ríos, la música que ellos cantan para vivir.
Viajo a través de los sentidos, que no son cinco, son muchos mas, entre ellos, son mi instinto y mi curiosidad por el mundo.
Retratando cada detalle con mis lentes granangulares del alma.
Y así regreso a casa, con la energía de un nuevo ser, ya crecido en 24 febreros.
Que nació así como el sol asoma en el horizonte cada mañana, un nuevo despertar.
El árbol deja a sus hojas que emigren hacia la tierra, se desprende de ellas, a pesar de los tiempos en compañía, les permite seguir su viaje, y ellas emigran hacia nuevos horizontes, alegres y sensibles, sintiendo cada roce con el aire.
Dejándose trasladar por mares desconocidos, por valles sagrados, por instantes que nunca serán los mismos.

Los desencontrados

Tranquilo como el fuego,
silencioso como el humo,
voy subiendo, aprendiendo,
y tal vez el camino que ayer no pude transitar
no sea mi camino.

Tal vez la vida nos lleve por rutas paralelas,
nos desencuentre en la eternidad,
y nos convoque en Humahuaca para soñar,
con los ojos abiertos, y el instinto encarcelado.

Tal vez el deseo murió una noche,
casi como asesinar sentimientos
criminalizando el corazón.
Silenciando el alma,
desestimando el amor.

Siempre elegiré caminar,
Porque es mejor morir andando,
que desangrarme al costado del camino.
Aunque la herida sea un mar,
y el dolor una montaña
Siempre elegiré caminar,
ir al frente de batalla.

Diez mil días, diez mil noches.

La luna fue el primer astronauta. Raúl Gonzalez Tuñon 



Anoche no viniste, te he esperado.
Con mi blanco vestido de gala.
Cobarde, solo un mensaje has dejado.
Un halo de luz, un poema con tu color.
Sin embargo, podría esperarte diez mil noches mas en vela.
Repleta de amor, soy la creación que te pertenece.

¿Cómo podría enamorarme de otro ser?
Si eres el intimo, aquel que me despierta al alba.
Soy tu hada la que te protege por las noches,
la que encandila tu mirada, y te observa mientras duermes.

Como el lago y sus profundidades,
gigante es mi anhelo,
si tan solo pudiera encontrarte una tarde,
agazapados tras las nubes.
Ya no serias Sol, no seria Luna.
Solo días en comunión dejando que suceda,
olvidando el mundo,
disfrutando lo importante de nuestros corazones, de nuestra piel.
Enseñando a amar, sin razón de ser.

A pesar de tu ausencia, te he esperado.
Llena de amor, en soledad,
piropeada por las estrellas,
que hoyen mi llanto, ya hecho canción.

Te he esperado, y lo haría por la eternidad.

Estrella fugaz

 Hoy me encuentro ebrio de libertad,
observando las estrellas,
al pasado que se va.
Mi voz ya no suena igual,
mis ojos ya no miran igual,
pues el camino me ha enseñado,
que todo puede cambiar

La Madre tierra se poso sobre mi
con risas y enseñanzas
me va mostrando, la hermosura de vivir
protegiendo su alma noble.
Mientras duermo ella me habla al oído,
me susurra una canción,
la cual no consigo descifrar si vuelvo a despertar.

Abro mis ojos y puedo verme
ya anciano, midiendo los pasos,
descontando los días de sol.
Vuelvo a dormir y soy el niño que nunca creció.
Inmaduro, inocente,
de una infantilidad envidiable,
observado por el anciano que algún día seré.

Mi alma da saltos al palpitar,
pues ella nunca envejecerá,
como la bahía junto al mar,
ella siempre sonreirá.
Miro al sol y veo dos,
el me quita y me llena de energías,
Y nos regala el día mas brillante jamás imaginado.

Caminando por las nubes

Llueve en Tilcara, suenan chapas en el techo,
mis venas están latentes, vivas.
La sangre corre en grandes caudales,
el agua sigue su camino,
marcado por las piedras y la gravedad.
Son días de ensueño,
caminando por las nubes,
de manera literal.
Compartiendo con los cerros y las aves,
la aventura de vivir.

Llueve en la montaña, dicen que va a seguir.
Si la vida lo permitiera, estaría siempre allí.
Que belleza es el sendero, mi camino he de andar.
Si nací de esta Pacha, ¿A quien quiero engañar?
El humo es tan claro, no hace falta hacerlo hablar,
con sus señas el enseña, al que sabe observar.

Se cae el cielo en una gota,
Y lo miro desde un terraplén,
Las nubes se mueven a paso fugaz,
dibujando en el cielo, los colores mas hermosamente puros.
Y atravieso todo, el tiempo, el pasado, las miradas.
Es el futuro que acecha mis pasos.
El iceberg en mi vaso, desea ser bebido,
como la uva desea ser arrancada de la vid.
Y los arroyos se rebalsan de tormenta
Y los años no pasan jamás.

Llueve en el alma de dios
Que nos acompaña,
Y nos transforma,
La naturaleza es todo lo que tengo,
No la dejare caer,
aunque lluvia me empape,
aunque el mañana sin sol,
no me bese la piel.
La amare como a mi diosa mas preciada.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La montaña sin hogar.

Junto a la montaña baja un rio,
colmado de sabiduría,
en su voz hay una pena,
el olvido del hombre.
Ya no quiere ser rio, se hace sol,
y en el camino se besa con la cumbre,
le deja la piel.

Una vez llegado al sol, el rio se arroja al vacío,
cual si fuese condor, 
poseedor de alturas y silencios.
Ese pájaro, nunca imagino llegar tan alto
alla a lo lejos forjo su hogar,
sintiendo la plena libertad,
observando cada gota rozar la eternidad
cada rayo lunar penetrar la coraza del mar

Cuando el ave muere,
las montañas lloran
y se derrumban en pena,
sin pensar sobre quien caerán sus rocas,
los atardeceres se acaban antes de tiempo,
ya no quieren belleza,
solo quieren llevarse su luz,
para que los poetas se frustren,
y pierdan en la noche su inspiración.

Solo se ven estrellas,
que fugaces se suicidan,
sin ser vistar por la luna,
sin oir el canto del sol.

Es como quitarle un dulce a un niño.

Niño Boliviano, a la mina a trabajar.
Ya tu infancia es un delirio, 
sin camino para andar.
Niño Boliviano, tu carreta has de cargar
en la plaza no te esperan, tus amigos que no están.
Niño Boliviano, la paz contigo llevarás.
Tu alma infinitamente rica,
en tu tierra has de luchar.
Niño Boliviano, por las calles de ciudad.
Hoy la lluvia a ti te empapa,
y no sabes donde vas.

Hombre Boliviano, ya tu infancia quedo atras.
nunca olvides que tus amos,
te explotaron de verdad.
Sin juguetes ni sonrisas, por las noches estrelladas.
Hombre Boliviano, que con Evo ha despertado,
ya despierta de tu ruina,
la bebida abandonar,
es el niño interior que te llama,
y que en calma, quiere caminar.
Hombre Boliviano, tu mereces mucho mas,
pues la tierra que trabajas
es la Madre de verdad.

En tu hogar quemando un leño,
la familia has de cuidar,
llueve, truene o pinche el cardo
nunca has de descansar
Sabio Boliviano, por tu patria has de luchar
en un dia desigual,
en una noche que se va.
Sabio Boliviano, como el ave has de volar,
pues la jaula nunca ha sido,
buen lugar para habitar.