Tranquilo como el fuego,
silencioso como el humo,
voy subiendo, aprendiendo,
y tal vez el camino que ayer no pude transitar
no sea mi camino.
Tal vez la vida nos lleve por rutas paralelas,
nos desencuentre en la eternidad,
y nos convoque en Humahuaca para soñar,
con los ojos abiertos, y el instinto encarcelado.
Tal vez el deseo murió una noche,
casi como asesinar sentimientos
criminalizando el corazón.
Silenciando el alma,
desestimando el amor.
Siempre elegiré caminar,
Porque es mejor morir andando,
que desangrarme al costado del camino.
Aunque la herida sea un mar,
y el dolor una montaña
Siempre elegiré caminar,
ir al frente de batalla.
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