La luz blanca, silenciosa, abrió tus ojos
pausado el pensamiento,
una calma invernal, un sol lejano.
Perdiste el vuelo aquel, que te llevaría de regreso a la nada.
Mañanas perdidas en el tiempo, en los besos.
Besos entregados al viento.
Viento que pasa y no vuelve atrás,
puentes que se adentran en el lago de tu ser
Ser de inminente luz,
Luz que nunca llega, mas allá de las nubes
que atrapan al sol por días en palacios de seda.
Son los besos que no dejan al sol escapar
Son los seres que no quieren mas que el presente
Es el paso del latir del corazón
El aroma de finas hierbas humedas
La nube posada sobre nosotros
Envueltos en la bruma, perdidos los relojes.
Todo se atraso.
Las maletas se extraviaron
El sol, posado en castillos de seda no volvió a salir.
Hasta entrado el verano,
Su luz ya no fue igual, sin las nubes, sin la bruma.