He vuelvo al papel, a la musa inspiradora.
A la caza del momento exacto.
Al escrito sin conciencia, ese que tanto anhele.
Esa innata casualidad del tiempo.
Que no es nada y lo es todo.
Ese que es la vida, la presencia.
Nunca se termina un poeta.
Camina sin mirar a los lados.
La pereza, la calma, la mentira, la falsa alegría.
El sol se esconde tras la cordillera.
La luna oye, las luces de la ciudad encender.
El atardecer es historia de ayer.
Un punteo en la radio.
Volver es para cobardes.
O para los que no tienen más vacaciones.
Puedo amanecer, ser eterno.
Formular la mejor estación del año donde me encuentre.
Puedo salir y saber que nadie habita.
La tierra que mis ancestros caminaban sin condescendencia, sin chequera, sin estancias.
Nómadas del único cielo posible.
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