Se fue el 2, se fue el 0, se fue el 13, aunque para mi los años no
tengan días, las horas no tengan segundos, se fue, se termino, cortamos por lo
sano con este año que nos ha golpeado de lo lindo.
Me pase el año esperando la llegada de un súper economista que nos
trajera la receta para tanto cepo y tanto dólar en fuga, pero no ha llegado aún,
y tampoco me provoca insomnio que liberen la moneda yanqui.
Lo que si me desvela son mis hermanos, aquellos que no han
encontrado la Paz en este fin de curso, porque la navidad me la venden con
carita feliz cuando muchos no llegan a la canasta y al turrón para los chicos,
ni hablar de regalos y arboles navideños, mucho menos mencionarlo, el egoísmo
colectivo.
Quizás venga del norte, quizás la respuesta la encuentre en mi
camino, quizás jamás halle eso que busco, pero seguiré caminando y sobre todo
interrogando.
El día que muera mi curiosidad, ya no estaré aquí, mi alma se
habrá fugado.
En materia de amistades me convertí en raíces, me aferre a lo
mejor, me hice eco del silencio y vuelta de tuerca.
Mis hojas son verdes de colores intensos, y tantos verdes que
nunca los alcanzaría con acrílicos, son demasiados tonos, demasiado naturales.
La naturaleza comprendí, es lo mas puro del abismo, del cosmos, y
nada puede asemejarse a ella, de la que soy parte, de la que eres parte, sin
egos, sin rencores.
Se nos fue otra vuelta al sol, tan grande como eso, el planeta dio
365 giros sobre su eje y una vuelta entera por el espacio, nosotros seguimos acá,
y ellos siguen allá, cuantos acordes sonando sin ser oídos.
El dos cero catorce dicen que se las trae, amanecí con ese
sentimiento, con el alma en la mano, estrujándose y clamando por un lápiz y
papel.
Me da pudor escribir, siento una profunda vergüenza, el maldito
Bukowski se retuerce a carcajadas en su tumba, cada tecleo que doy me digo a mi
mismo, no lo hagas, como dice el viejo renegado en su poema, y sigo tecleando,
se oye su risa empedernida, me hace daño y me enseña.
Y se va otro año, hemos crecido, pero nunca llega la sabiduría plena,
o si llega con la vida, con los días de experiencia.
Te saludo como al momento, como a la risa de recién, pues no eres tan grande como la vida, como el instante de placer, eres un año menos, un año
mas.
Una cosecha que esperare, pues recién plantamos la caña de bambú,
y esa no es para impacientes, pues tarda en crecer mas de lo que imaginas, mas
de lo que puedes soportar, pero la cosecha es dulce, y en la espera esta el
aprendizaje.
Sentadito esperare, la llegada del nuevo sol, de la lluvia que
riegue tus raíces, las raíces del después.