La vida es una confesión
absurda
Nuestros sueños son
la única y mas pura verdad
La realidad es una
pequeña maceta que nos encierra
Somos seres ávidos de
crecimiento
Crecemos a cada
instante
Se hace difícil escalar
Muros que se derriten
La mejor escuela es la
palabra
Pues ciegos hay en
todas partes,
Enseñar debería ser
el placer de los pueblos.
La sociedad es un
rostro sonriente
Siempre allí, esperando
su momento
Para alienarnos,
Para hacernos parte de
su juego
De océano salvaje.
Los arboles nos
susurran una dulce melodía,
Que algunos no se
permiten deleitar
Mientras las huellas
ancestrales
Se van borrando del
mapa
Por intrépidos cazadores
de banalidad
Y los que quedan se
desangran,
Y la tierra se
desangra en un grito eterno,
Venidero futuro que
despierta,
la inflamable llama del tiempo,
Que jamás se apagará.
Es por eso que,
No comprendo cuando
me hablan del pasado,
Siempre es hoy,
Para cambiarlo todo,
La mayor inspiración,
Es el Amor.
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