Me han robado la
guitarra,
pero no la magia.
Me han robado la ilusión,
empañado el corazón,
en este viaje que
recién comienza
y no es otro que ya
acabó.
Nunca estuve aquí.
El tiempo ese bendito
traidor,
Nunca estuve aquí.
Eso jamás ocurrió.
Me han robado,
la nada misma,
una madera,
unas cuerdas entrelazadas.
Nada que no sea yo,
jamás me robarán,
el control de mi corazón.
Jamás podrán llevarse
mi voz,
Por eso sigo adelante
No existe tal ladrón,
capaz de arrebatar
mis sentimientos.
¿Existe el mal en
este mundo?
¿Somos capaces de
cultivar el terror?
Me rio en la cara del
ladrón,
ese que lleva consigo
una ilusión,
ese que nadie le dio
una canción.
Pues nunca la tendrá,
su alma en la oscura padecerá.
Me han robado la
guitarra,
pero no mi corazón.
Este viaje continua,
con la sangre en los
pies,
con la mirada sincera,
y un hermoso aroma
floral,
como la primavera del
nunca jamás.
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