domingo, 30 de marzo de 2014

Maldición, la juventud.

Fulminante como la noche, 
como tus ojos,
luz que no permite ver,
mas allá de tus demencias.
Saltaré al vacío
dándole la vuelta a la historia,
cambiando el pasado.

Encandilado por pesadillas,
en mañanas infinitas,
descansaré en almohadas de nubes,
me bañará el roció,
reposado en espinas como sedas.
Aunque las criaturas quieran horrorizarme,
serán placer.
Pues en mi sueños he de caminar
Días y noches enteras.

Volveré el día en que la luz me marque el regreso,
a mi anterior vida.
Siempre conocí el camino,
ese que tantas mañanas recorrí,
el boulevard de las sombras y la mentira.
Escuchando a Verlaine recitar poemas malditos.

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