La cascada más grande
del cosmos,
el río mas poderoso.
Un metro de grosor,
veinte centímetros de
profundidad,
nadie se atrevió a
cruzarlo jamás,
que ironía esta
servidumbre.
El alma aplastada,
un recuerdo de
caudales y peces,
la añoranza de ya no
ser.
Sopla un viento y
derriba hojas,
cual soldados en una
guerra,
y cesa el canto.
Algunas suspiran de
permanecer en la parte alta,
aún son arboles, son
vida.
Todo se ve mejor
desde el cielo.
Un silencio
calamitoso ocupa la escena,
el estruendo de la
caída es fuerte.
Una apertura en el
corazón del cielo,
un corte incisivo de
navaja,
deja caer sangre
blanca,
baña las piedras,
aclara las almas.
De seres en busca de
elevación espiritual.
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