lunes, 9 de junio de 2014

El hombre por el coco muere.


Abrió sus ojos y divisó la marea baja, a unos 100 metros de su posición.  Una gran palmera colmada de cocos estaba a su lado, podia verlos justo sobre sus ojos.
La noche era nublada, como tantas otras en la isla, pero la luna iluminaba las palmeras y las contorneaba a contraluz, creando un efecto extraño para sus ojos recién abiertos. El cielo celeste, casi morado, no parecía de noche por completo.
Juan, el moreno sintió un terrible dolor de cabeza, y escucho moscas, muchas moscas zumbando y danzando a su alrededor, incontrolables.

Noto un líquido oscuro y pegajoso en su pecho, bajando lentamente hacia su abdomen, la gota descendía lentamente, el dolor de cabeza se hizo sentir aún más, cerró sus ojos.

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