Cortar los cabos, quitar las amarras de las dependencias,
izar la bandera de los expresionistas.
Partir hacia puertos desconocidos,
donde muchos han naufragado,
y buscar en el fondo del mar,
tesoros abandonados por piratas saciados de
muerte.
Volar con el soplido de un viento,
liviano como esas aves sobre el mar,
en busca de alimentos, tripas de pescados.
Almas de ahogados que vagan por la superficie del
agua.
Volar sin mover las alas.
Volar siendo vida a todo instante.
Volar y escribir,
que esta vida al puerto de la poesía me ha
naufragado.
Volar y morir en buena ley es mi deseo.
Entregarme al abandono de los días bajo techo,
rodeado de cocos que caen del abismo,
y nadie los encuentra jamás, nadie los disfruta.
Se pudren en la arena de la eternidad.
Y de su agua salen aves carnívoras,
que sobrevuelan lanchas de pescadores,
esperando tripas de pescados,
cabezas despedazadas por cuchillos.
Esas que nadie más que ellas reclamaran.
No hay comentarios:
Publicar un comentario