En la ciudad siempre alguien va de afán,
todos corren,
sin saber muy bien por qué.
No hay momento de calma o soledad.
Más bien, se vive a todo lo que da.
Un avión, una grúa, otro auto que se va.
En la ciudad pasa todo y no pasa nada.
Siempre hay gente pero me encuentro en soledad.
Hay una hoguera, que pronto se apagará.
Debes conservar la llama que hay en ti.
Muchos quieren gobernarte,
pocos dicen la verdad.
Debes hallar la salida.
Por la mañana alguien putea al chófer,
pues se demoró 40´ en llegar.
En la ciudad, de a ratos escribo sin césar,
mi cuaderno les intriga,
miran de reojo, quieren saber,
si están en alguna línea,
les incomoda que observe,
les preocupa el que dirán.
Van pensando en la novela de tv,
en un amor que no pudo ser,
y les causa temor, el ver más allá.
Con sus pelos de colores, aparatos de diván,
van todos conectados a una red en ningún lugar.
Con su plástico quemado, consumen sin parar.
Cuando yo solo les traigo,
una Poesía regalada,
se dan vuelta, se ofenden y se van.
En la ciudad que todo se puede tocar,
pasan cosas como estas,
y otras que no te voy a contar,
pues mi tiempo se ha agotado,
porque vivo en la ciudad,
y voy de afán a ningún lugar.
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