martes, 7 de octubre de 2014

Sube lento sube.


El humo enseña, sube y me muestra.
Se mueve en círculos, crea figuras
Interlineales, entrecortadas.
El humo, ese sabio que habita en mí,
se rumorea en espirales,
va a mi mente y baja a mis pies,
sube a una nube y no vuelve jamás.
Como mis anhelos, van y vienen.
Humo que no se detiene.
Me enseñas tras tu cortina,
sentimientos profundos,
y en un momento,
me vuelvo aire y alguien me sopla,
soy un pasajero de ti.
Sabio y ancestro de todo tiempo,
tú que todo lo transformas,
para volver a la vida, 
como el bosque después de arder en llamas.
Pureza extrema.
Tú que ardes y das forma al silencio,
oyendo esas ramas partiéndose,
retorciéndose en ti,
regresando al cosmos,
ahora convertidas en humo.
Sabio y ancestral espíritu,
Tú me liberas, me cuentas la verdad.
Tú purificas mi ser.
Mis mañanas sin ti,
encerrado entre paredes y alquitrán,
alejado de lo natural,
espero pronto poder regresar,
a mi tierra en algún lugar.
Viajando a través del viento,
convertido en humo,

liviano como el aire puro.

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