martes, 7 de octubre de 2014

La montaña no quita el Amor.

Amanecí tremendamente sediento,
de ti.
Una vez más te has dado un paseo,
por mis sueños.
Y aunque nos encontremos a lunas de distancia.
Un corazón no me deja olvidar.
A pesar del tiempo y las lluvias,
continúas siendo parte de mí.
Como he de suceder contigo,
que te arrancaste un pedazo de mi ser.
Y el recuerdo latente de vivir contigo,
viajando a través de fantasías de niños,
que solo contigo convertía en realidad.
Ya dormir no quiero,
pues allí me esperas,
para darme tu beso de paz,
tus caricias de miel,
tú mirada que me arranca del suelo,
y me zambulle en poesías sin final,
poesías que nunca acabo,
por temor a encontrarte,
en una esquina de aquel pueblito
y verme caer en tu red,
que me atrapa y me deja caer,
al abismo de nuestro amor,
a la locura de tu esencia,
que brilla en la noche eterna,
que el Sol no quiere llegar,
encaprichado con dormir un rato más,
y así venirme a despertar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario